El Instituto Nacional del Ojo está trabajando para aumentar el conocimiento de los
servicios de rehabilitación visual
Mayo 2005 - Con el envejecimiento de la población, la
pérdida de la visión se está convirtiendo en una de las principales
preocupaciones en el área de la salud pública en los Estados Unidos. Se estima que 2 millones de americanos
mayores de 45 años tienen baja visión, un deterioro de la vista que no se puede
corregir con anteojos regulares, lentes de contacto, medicamentos ni cirugía.
Las personas que están experimentando una pérdida en la visión pueden tener
dificultad para reconocer los rostros de sus amistades y familiares, realizar
tareas diarias como leer, cocinar, coser, elegir y combinar los colores de su
ropa, vestuario, y ver los carteles de las calles, aún cuando tienen puestos
anteojos o lentes de contacto.
Las enfermedades de los ojos como la degeneración macular relacionada con la edad, el glaucoma, la
retinopatía diabética y las cataratas son las principales causas de deterioro
visual en las personas mayores de 65 años. Ciertos grupos raciales y étnicos, incluyendo a los hispanos/latinos y
los afroamericanos, también tienen un alto riesgo de desarrollar enfermedades
de los ojos. Estas enfermedades están aumentando y se proyecta que para el año 2020 el número de personas ciegas o
con baja visión habrá aumentado substancialmente.
Como consecuencia de la pérdida de la visión, las personas afectadas pueden sentirse confundidas,
temerosas, ansiosas o deprimidas. La mayoría de las personas no tienen conocimiento de los numerosos servicios de
rehabilitación visual que existen para ayudarlos afrontar su baja visión.
El Instituto Nacional del Ojo, una agencia de los Institutos Nacionales de la Salud, está usando el mes de mayo - Mes de la
Salud Visual- para trabajar con organizaciones en todo el país para educar al
público sobre la rehabilitación visual.
Si bien la rehabilitación visual no puede restaurar la visión perdida,
puede proveer a las personas con las destrezas y estrategias necesarias para
permitirles mantener un estilo de vida independiente. La rehabilitación visual ayuda a las personas con deterioro
visual aprovechar mejor la visión que les queda, viajar con seguridad, cuidar
de su hogar, lograr sus objetivos profesionales y disfrutar de actividades
recreativas.
Los servicios de rehabilitación visual incluyen evaluación clínica, terapia de rehabilitación
visual, entrenamiento en orientación y movilidad, consejería, y otros servicios
de apoyo para personas con deterioro visual. Los servicios de rehabilitación visual pueden tomar lugar en varios
sitios, incluyendo la oficina del oculista, hospitales y clínicas,
instituciones estatales u organizaciones con o sin fines de lucro y centros
para vivir independientemente. Estos servicios los ofrecen equipos multidisciplinarios de profesionales que incluyen
oculistas especializados en baja visión, terapeutas en rehabilitación visual,
instructores de orientación y movilidad, terapeutas ocupacionales, trabajadores
sociales, consejeros en rehabilitación, y especialistas en tecnología de
adaptación.
Estos profesionales trabajan en conjunto examinando a las personas con deterioro visual. Les
recetan y entrenan para usar la tecnología de asistencia y los aparatos de
adaptación. Además, identifican e incorporan nuevos métodos para ayudar a los
pacientes a realizar tareas y desplazarse en su ambiente. Los aparatos visuales
y de adaptación sirven para ayudar a las personas con baja visión a utilizar
mejor la visión que les queda e incluyen tanto aparatos que precisan de receta
médica como los que no la necesitan. Estos aparatos incluyen lentes de lectura especiales con gran aumento,
lupas de mano, lupas-televisión (amplificadores de textos e imágenes),
computadoras con letras grandes y con sistemas parlantes, materiales de lectura
con letras grandes, relojes y calculadoras parlantes.
Los servicios de rehabilitación visual y los aparatos de adaptación pueden mejorar la calidad de
vida de las personas con baja visión. Se debe alentar a los pacientes con baja visión a que consulten con su
oculista sobre cómo pueden sacarle el mayor provecho a la visión que les
queda. Las personas que tienen riesgo de desarrollar baja visión deben hacerse exámenes completos de los ojos con
dilatación de las pupilas regularmente, ya que una detección temprana puede
evitar que haya aún más pérdida de la visión.
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El Instituto Nacional del Ojo (NEI, por sus siglas en inglés) realiza y apoya las
investigaciones que llevan a tratamientos que prolongan la vista y juega un
papel importante en disminuir el deterioro visual. El NEI forma parte de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH,
por sus siglas en inglés), una de las agencias del Departamento de Salud y Servicios
Humanos de los Estados Unidos. Para más
información sobre el NEI, visite el sitio Web www.nei.nih.gov.
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